26 de abr. de 2011

MIRADA EGIPCIA


En Egipto, el maquillaje cumplía una dualidad: protegía y embellecía.

Una parte importante del mismo eran los ojos, que se pintaban exageradamente bordeando todo el ojo hasta crear una linea recta con el final de las cejas, siempre en color negro y coloreando el párpado de colores intensos, como el azul de la foto.

Había dos maneras de pintarlos: la "udju" con malaquita verde o la "mesdemet" con el conocido kohl. Ambas eran de creación propia, mezclando el mineral con agua o grasa, que se guardaban minuciosamente en tarros perfectamente decorados y aislados mediante una tapa de lino.

Cada egipcio tenía en su casa un estuche con sus productos, si, si habeis leído bien, un estuche particular que se llevaban a la tumba como máximo bien terrenal: maquillajes, espejos, peines, estiletes, pinceles, cucharas de maquillaje, horquillas, etc...



La función estética es obvia, pero la función protectora es realmente interesante: tenía propiedades fungicidas, anti-deslumbrantes (debido al sor demoledor), repelente de insectos y capturador del polvo del desierto.

¿Interesante, no?

2 comentarios:

  1. Siempre lo he dicho, el maquillaje no solo embellece, que solo con eso me vale, sino que protege. Mada nuevo bajo el sol, por lo que veo;)

    Esther

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  2. Si, Esther, si es que cuanto tenemos que aprender de los demas!

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